Cuerpo y Sanación

El poder de sanarme a mí misma

Un día de Mayo del año 2011 llegué a Unicentro con mi esposo. Al buscar parqueadero bajé el espejo para retocar mi maquillaje y cuando lo hice me pasó un escalofrío por mi cuerpo… vi un inmenso hueco en mi pelo. Quedé en shock, no entendía como podía haberme pasado eso, mi esposo trataba de calmarme pero yo me sentía desconectada, lo veía hablarme pero en realidad no escuchaba nada de lo que me decía. Fue un fin de semana eterno, me metí a google, investigué pero cada cosa que leía era tan espantosa que simplemente no podía salir de ese círculo vicioso del miedo.

Mi médico internista me atendió como prioridad. Me hizo exámenes, salieron muy mal. El primer diagnóstico fue síndrome de graves, un hipotiroidismo severo, que me costó la tiroides que me fue quemada en agosto de ese año. Se suponía que eso ayudaría con mi Alopecia, pero no, apenas empezaba lo que fueron varios años de convivir con una desvalorización muy profunda.

A pesar de los tratamientos médicos, la alopecia aumentaba, cada vez el pelo se caía más… la hora de bañarse era una constante tortura, el pelo quedaba en mis manos por montones cuando me lo lavaba, trataba de cepillarlo con inmenso cuidado, pero el hueco era cada vez más grande, los meses pasaban y ya ni siquiera podía taparlos.

EL CARRUSEL DE LOS DIAGNÓSTICOS

Acudí a los mejores dermatólogos de la ciudad, inicié tratamientos extremos, me pusieron corticoides que al principio funcionaron, pero al poco tiempo el pelo empezó a caer de nuevo, me pusieron inyecciones dolorosas, viaje a Argentina, hice cuanta cosa podía, pero empeoraba. En medio de todo eso y desesperada tuve que usar peluca porque era dramático ver la cabeza así. Era tan incierto el tratamiento que el primer dermatólogo me abandonó, sinpelmente no menatendió más y ese fue quizás el segundo golpe más fuerte de la historia, lloré mucho. Consulté uno de los mejores reumatólogos de este país, que al no poder explicar mi condición decidió que yo tenía que ser remitida a psiquiatría y ahí mi mundo se derrumbó, porque yo era una mujer sin mayores conflictos, tenía trabajo, una pareja incondicional, una bebita hermosa, no tenía problemas mayores… pero algo pasaba con mi cuerpo y era evidente. Mientras yo luchaba por sanarme el doctor me decía que yo simplemente no sabía manejar mi estrés y por eso estaba así.

LA RUTA DE LOS ÁNGELES

Absolutamente desolada le pedí al Dr. Carlos Francisco Fernández, mi compañero del canal que me recomendara al mejor dermatólogo a su parecer en casos de alopecia, me remitió al Dr. Orlando Dueñas. Para siempre agradeceré haber llegado a sus manos, su honestidad me traspasó el miedo. Me dijo, que no me haría un tratamiento que podría costarme otros millones, que él tenía la certeza que era un tema inmunológico,  y gestionó su red de contactos al punto de pedirme él mismo la cita con el Dr. Jahn Arturo.

Llegar a Inmugen donde el Dr Arturo fué un antes y un después. Tomó mi caso con la fuerza que deberían tener todos aquellos que trabajen en el campo de la salud. Sentí paz. Inició exámenes, se reunió con un grupo de “sabios” por web y gracias a su curiosidad científica llegó por fin, después de casi 3 años de mi búsqueda al diagnóstico : Síndrome Poliglandular Auto inmune tipo 3. Inició su tratamiento desintoxicando mi cuerpo, me cambió todo, la alimentación, la medicación que se volvió molecular y hasta la actitud. Fue más allá de mi cuerpo y me dijo: Paola, estudia tu corazón, revisa que pasa, que hay detrás de ésto, practica yoga o algo que le de sentido a lo que tu cuerpo te quiere decir…… y esa fue la clave de mi sanación definitiva. Él puso a mi disposición todo lo que sabía de sanación corporal y yo inicié la otra parte: Sanar mis emociones bloqueadas.

ENCUENTRO CON MAESTROS

La bendita y divina armonía trajo a mi vida un anuncio de un curso de Biodescodificación Biológica de Enfermedades. me inscribí feliz! arranque mi formación de la mano de Cristian Fleche, Jean Guillame, Beatrice. La Biodescodificación me permitió comprender que las funciones de los órganos no sólo responden a las necesidades del cuerpo, sino también del tu alma. Lo que no digieres con tu corazón posiblemente te inflame el estómago en simultánea.

El camino se había abierto y el alma que siempre sabe a donde nos lleva me facilitó el encuentro con Marie José Dal Zotto, una psicobioterapeuta francesa con quien comencé a tomar cursos y ahí hice click! aprendí de esta gran maestra a comprender el lenguaje del inconsciente. Ella me ha formado en la Consciencia Corporal y me enseñó a extraer memorias celulares del cuerpo que me han permitido comprender la maravilla del cuerpo humano que tiene capacidad de sanarse a sí mismo, como lo hizo ella al autosanarse de un esclerosis múltiple.

Miguel Valls, despertó mi chispa del poder energético, de la magia, del uso de los elementos y la madre tierra, de la autodeterminanción, de los actos simbólicos.

Abdy Electriciteh que me conectó con la fuente del amor, sin palabras, en silencio, con sus ojos, sin sentidos, en mi existencia plena, pura, inmensa.

En medio de todos ellos hasta que por fín pude iniciar la formación estudié al Dr. Salomon Sellam fundador de la Escuela de la Psicosomática Clínica. Para mí, un ser iluminado por medio de sus pacientes. Ha documentado miles de historias clínicas que ha registrado en sus libros y en mi caso ha sido una luz clara y nítida para mi comprensión. Por siempre será un gran maestro en el sentido de permitirme comprender la infinita fuerza que tiene el clan familiar y nuestros ancestros en nuestras vidas, dolencias, dramas, salud y amores.

EL MILAGRO

En el año 2015, dejé todos los medicamentos, me quité la peluca, mi pelo sobrevivió y empezó a crecer después de que me dijeron que tendría que vivir con eso toda mi vida y hoy está abundante. El milagro para mi fue comprender que tenía un duelo bloqueado por un shock traumático vivido en mi adolescencia de abandono y desvalorización que había intentado ser sanado por mi cuerpo, al doble de la edad del trauma por un ciclo memorizado de mi cuerpo que se activó gracias al síndrome de aniversario que activa dolencias pasadas para ser sanadas.

El Milagro es observar toda la cadena amorosa que me llevo a contemplar la enfermedad como la voz de mi alma y que aprendí a escuchar gracias a todos mis maestros.

MI PROMESA

Dar lo que recibí. Acompañar a otros a recorrer su camino.

 

 

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